Uno de los prodigios más sorprendentes del cuerpo es su capacidad para enfrentar ataques externos, curarse de lesiones y adaptarse a circunstancias adversas, es decir, buscar incesante y denodadamente la salud.
Nuestros sistemas de defensa, regeneración y adaptación se conformaron en unas circunstancias en las que comíamos de todo, pero poco, nos movíamos constantemente y casi nunca estábamos solos.
Comer cuatro cosas en abundancia, no movernos y dedicar poco tiempo a los demás, grandes males contemporáneos, pudieran minar nuestra capacidad para procurarnos salud. Bueno, es solo una idea.
Somos nuestros mejores médicos y además estamos desarrollado continuamente una medicina que aporta muchas soluciones a muchos y complejos problemas.
Un estilo de vida saludable y la posibilidad de consultar con un médico y acceder a los recursos sanitarios pueden hacernos centenarios con una estupenda calidad de vida.
Asombroso.
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