viernes, 24 de noviembre de 2017

Sorbos de felicidad, tragos de amargura.

El alcohol, en sus múltiples presentaciones culturales tiene un efecto psicotropo que invita a la evasión hacia una realidad más festiva y en ocasiones a una huida.
Su abuso deja a corto plazo una dura resaca y a largo una durísima adicción.
El hecho de que su uso social tenga elementos positivos de subrayado de festejos y celebración común no debe olvidarnos de que su abuso destruye individuos y familias.

Los adolescentes ven en el alcohol una iniciación hacia lo adulto, los adultos pueden encontrar en él una espita para sus presiones y los ancianos un refugio ante la soledad.

La destrucción esencialmente de los tejidos hepático y neuronal que produce el alcohol convierten a los alcohólicos en personas con mala salud y peor vida.

Del alcoholismo se sale, lo que es motivo de esperanza, pero el riesgo de alcoholismo entre los adolescentes es tremendo por su desconocimiento y por su aumento.

Ante un consumo de 15 cañas de cerveza semanales, cinco consecutivas--dos botellas de vino semanales, cinco copas consecutivas--ocho combinados semanales, tres consecutivos... (  un 45%menos en mujeres ) resulta útil preguntarse si uno controla la situación.
Si la respuesta es que no se controla la situación, podemos plantear un plan.











jueves, 7 de septiembre de 2017

Sobrevivir no es envejecer con éxito

Si pese a las vicisitudes vitales en nuestra salud, familia y entorno, somos capaces de realizar nuestras actividades cotidianas con independencia y tenemos unas relaciones interpersonales de apoyo y esparcimiento, entonces los años no son una losa sino una simple cuenta.
Un estilo de vida a favor de nuestra salud, revisiones periódicas, diagnósticos precoces, tratamientos personalizados y cumplimiento fiel, son minimizadores de la progresión y de las complicaciones de las enfermedades crónicas.
Considerar a los demás como una red de soporte, diversión y enriquecimiento mutuo, es esencial para sentirse útil y acompañado.
Envejecer con éxito es poder vivir con albedrío y querer vivir con gozo.
Pongámonos a ello desde hoy.





domingo, 5 de febrero de 2017

Simplemente un resultado

El número que indica la báscula es un resultado, en concreto el resultado de la suma de circunstancias de tu actual vida.

Lo que comes ( qué, cómo, cuánto, dónde, cuándo, por qué...), lo que te mueves ( cómo, cuánto, dónde, cuándo, porqué...) y tu estado de ánimo ( triste, cansado, enfadado, preocupado, contento, impetuoso, eufórico...).

El peso no es un objetivo, es un resultado. Si te gusta tu vida actual, solo queda aceptar el peso que le corresponde. Si no te gusta tu peso actual la pregunta es si pretendes cambiar la vida que lo genera.

La pregunta ¿te gusta tu peso? es sencilla, la pregunta ¿te gusta tu vida? es abrumadora.

Establecer cambios en tu vida porque no te gusta tu peso o porque no te gustan tus actuales circunstancias es algo complejo, perfectamente factible, pero complejo.

A simplificar las cosas podemos colaborar encantados.