"El balance es claramente positivo pero hay una pega que podría convertirse en un problema: tengo una constante sensación de hambre. A veces porque comería más, otras porque el ejercicio me da un hambre de lobo, en ocasiones porque la comida social no me conviene y me la perdono...y la mayoría de las veces porque juego a compensar excesos con ayunos".
Caray, estaba todo planeado para evitar cansancio, aburrimiento, frustración y hambre, y se nos tuerce el hambre. Nada irremediable, por suerte.
Los excesos no son pecados que precisen un correctivo sino circunstancias previstas que trataremos de convertir en anécdotas en vez de cotidianidades.
Sobre tu día a día habitual aplícate en la medida que puedas al Té verde, a la fibra y las proteínas, a comer cada 2-3h, a dormir más de 8h, a cualquier distracción eficaz... y si todo falla, cómprate un plato azul.
El hambre es un verdadero incordio pero no es la mala de la salud, nos alerta de que nos faltan nutrientes/materiales/energía, nos avisa de que nuestra psique está descentrada y saciarla es un placer primario que nos hace sentir vivos.
Si no das con la tecla para gobernarla, podríamos ayudarte.
