Sin sentido, carga, rotura, inútil, asco, miedo o dolor insoportables y sin fin...son ideas abisales que se intensifican ante la indiferencia o la lástima. La escucha empática, capaz de transmitir que a alguien le importa, y la actitud constructiva, capaz de presentar alternativas, son las más poderosa herramientas contra el suicidio.
Que el sufriente importa, que el sufrimiento puede acotarse y que el suicidio hiere al entorno, son cabos para sujetar un "hoy no".
Ni es sencillo, ni es breve, ni es agradable. Hablar del suicidio es el camino para reducir el número de tragedias y para paliar las que ya están, en marcha.
El suicidio está entre nosotros y nos atañe.



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