Esta sensación tiene que ver con la rutina de hacer infinidad de cosas sin saber exactamente por qué o con la rutina de hacer las cosas por inercia y sin mayor atención.
Como podemos acabar agobiados por la infinidad de cosas que hay que hacer o desencantados por el sinsentido de las cosas que hacemos, quizás resulte práctico tener cuatro ideas claras sobre nuestros objetivos, el tiempo que precisan y la atención que requieren, para sentir que vivimos el cien por cien de nuestro tiempo y que lo hacemos al cien por cien.
Objetivos personales y familiares
Objetivos sociales y profesionales
Objetivos físicos
Objetivos espirituales
Objetivos lúdicos
Urgente: lo que no se puede hacer en otro momento, lo que hay que hacer ahora.
Importante: lo que me acerca a mis objetivos, lo que hay que hacer con exelencia.
Una agenda anticipa lo urgente, establece tiempo para lo importante e informa de todo lo demás.
Organizarse no siempre es sencillo. Juntos podemos simplificarlo.
Un cordial saludo.





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