viernes, 24 de noviembre de 2017

Sorbos de felicidad, tragos de amargura.

El alcohol, en sus múltiples presentaciones culturales tiene un efecto psicotropo que invita a la evasión hacia una realidad más festiva y en ocasiones a una huida.
Su abuso deja a corto plazo una dura resaca y a largo una durísima adicción.
El hecho de que su uso social tenga elementos positivos de subrayado de festejos y celebración común no debe olvidarnos de que su abuso destruye individuos y familias.

Los adolescentes ven en el alcohol una iniciación hacia lo adulto, los adultos pueden encontrar en él una espita para sus presiones y los ancianos un refugio ante la soledad.

La destrucción esencialmente de los tejidos hepático y neuronal que produce el alcohol convierten a los alcohólicos en personas con mala salud y peor vida.

Del alcoholismo se sale, lo que es motivo de esperanza, pero el riesgo de alcoholismo entre los adolescentes es tremendo por su desconocimiento y por su aumento.

Ante un consumo de 15 cañas de cerveza semanales, cinco consecutivas--dos botellas de vino semanales, cinco copas consecutivas--ocho combinados semanales, tres consecutivos... (  un 45%menos en mujeres ) resulta útil preguntarse si uno controla la situación.
Si la respuesta es que no se controla la situación, podemos plantear un plan.











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