Los días empiezan al despertarnos, los buenos días empiezan la noche anterior y se organizan en los primeros cuarenta minutos de vigilia.
Si anoche dejaste organizada la ropa, el desayuno y los papeles de hoy, si calculaste 7-8 horas de sueño y si tu despertador es musical, y de volumen progresivo; entonces, no ha amanecido aún y ya tienes un buen día encarrilado.
Desperezarse y estirarse en la cama e incorporarse pausadamente, es esencial.
Una tabla de ejercicios de estiramiento, una ducha breve y luz natural, son opciones a tener en cuenta.
Desayunar no es negociable e hidratarse bien, tampoco.
Dedicar unos minutos a pensar en positivo es dar las gracias por lo bueno, repasar cómo vamos a solucionar los problemas y enumerar los aspectos favorables que toda situación, por compleja que sea, tiene.
Buenos días a todos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario